1. El enfrentamiento a un lienzo en blanco

Hoy hace un mes que volví de Irlanda. Huí de Valencia por el calor y la humedad del verano y por una oportunidad laboral en un hotel. Huir tiene sus riesgos y es que muchas veces huyes hacia el punto de partida.

El trabajo en el hotel terminó mal. Y mi intuición me indicó al llegar que algo olía a chamusquina y yo, que tiendo a ignorarla, suelo pegarme de bruces contra la realidad. Las semanas fueron pasando y mis sensaciones en el Glamping de Donegal eran cada vez peor hasta tal punto que decidí avisar que me iba. Aceptaron mi aviso y me pidieron una semana de tregua para sustituirme. Acepté. 24 horas después me despidieron por una mala excusa. Power play, they say.

La aventura vino después. Y el trauma perdura.

En la habitación del Glamping.

¿Y por qué escribo esto ahora? No porqué haya cumplido un mes desde mi vuelta de Irlanda, si no porqué sentía que quería comenzar una nueva etapa. Una etapa de documentar una vida sin ningún plan. Y sin ninguna estructura – como podéis ver.

La aventura post-Glamping todavía perdura. La empresa me debe una semana de trabajo y estoy a la espera de ver como queda mi complaint a la Work Relations Commision en Irlanda y estoy haciéndome a la idea de que no recibiré ese dinero – aun teniendo un contrato -.

Ahorraré detalles pero tras dormir 2 horas me fui del Glamping a las 5AM y acabé en Wicklow caminando con 30kg por la montaña buscando un lugar donde descansar mis cansadas piernas. Y en el camino lloré. Sediento y cansado me sentía decepcionado, cansado, frustrado y sobretodo juzgándome. Preguntándome que cojones hacía con 41 años y hasta cuándo duraría esta broma. Me sentí un paria, alguien que no ha sabido tomarse con seriedad ciertas cosas de la vida e incluso me culpé del despido, dudando incluso de mi propia razón.

Al final encontré un hostal donde hospedarme. Dónde dormir. Dónde pegarme una ducha y comer. Esas ocho millas (eh, como las de Eminem!) no eran mucho. No era caminar. Era que estaba cansado emocionalmente. Llevaba una racha que actuaba desde la más absoluta reacción y siempre acababa en la casilla de salida. Una y otra vez.

Me senté en un sofá y decidí cerrar el ciclo. Dejar de viajar de esta manera. Buscar la manera de encontrar sentido al sinsentido, a la incertidumbre de esta vida. Jugar esta partida y tener trucos para esquivar los golpes del boss.

Y volví a Valencia. Hoy ha pasado un mes desde mi vuelta. Y como hoy en día todo genera un trauma, una ruptura, sentí que era el momento de escribir mi proceso. Porqué… a mi lo que me gusta es crear, desde siempre. Y esto es por lo que quiero comenzar a documentar mi proceso creativo y personal, sea cuál sea.

Pensé en crear una canal de Youtube pero volví a casa de mis padres. Y quería algo que pudiese hacer sin tener que tener en cuenta si mi alrededor estaba tranquilo. No lo descarto pero creo que empezar con un blog es un buen comienzo.

Así que bueno, suficiente por hoy. Nos vemos en unos días.

Autor: Jota

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