
Desde hace unas semanas estoy leyéndome a sorbitos un libro de Tomás Navarro, «Wabi-Sabi: Aprender a aceptar la imperfección». Lo leo poco a poco porqué creo que las cosas que merecen la pena deben tomar su tiempo.
Mi escritura siempre ha sido errática. Llevo años escribiendo en un diario aquellos pensamientos que pasan a toda leche de sien a sien y que muchas veces controlan mi día a día. Admito que soy demasiado analítico a veces y me cuesta proceder a la acción, quedándose muchas cosas en el tintero. Escribir en el substack es una de ellas, porqué entre el «overthinking» y el síndrome del impostor me balanceo, dejando las cosas para otro día que nunca llega porqué se pierde momentum. Porqué no es perfecto.
«Hay imperfecciones que no podemos controlar. Es más, acabaremos incluso disfrutando de muchas de las imperfecciones que nos encontraremos por el camino» – Tomás Navarro en Wabi-Sabi: Aprender a aceptar la imperfección.
Hace un mes cumplí cuarenta y nada de lo que tenía en mente años atrás ha salido como esperaba. Fui consciente de la tontería que es tratar de tener todo bien organizado y bajo control, porqué la vida es como es y no te la dirige Marie Kondo.
Como un Tetris, la vida va trayendo momentos que no encajan como a veces esperamos pero al final acaban encajando de alguna manera y haces línea.
La vida sólo tiene sentido en retrospectiva.
Soy consciente de que soy un fotógrafo corriente, con mucho por mejorar, pero estoy en paz con esto. Lo que realmente disfruto del proceso es documentar el día a día; y como no se me da muy bien escribir creo que un diario visual me es más cómodo y lo disfruto más a la larga.
Escribir, grabar vídeos o fotografiar mi día a día me ayuda a darle orden a mis pensamientos. A darle sentido sólo cuándo pasa el tiempo y atar los cabos; cómo decía Steve Jobs: «No se puede conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia atrás».
Cómo fotógrafo, me gusta documentar lo mundano; esto me ayuda a entender y ver la belleza en los matices, no en el todo. Y cuando pasan los meses veo, en su totalidad, que todo cobra un sentido. Esto me ayuda a alejar todas las dudas sobre mi mismo que pueda tener cuando observo la imagen desde su individualidad.
En definitiva, aceptar la imperfección me ayuda a tener una vida equilibrada a alejarme de las expectativas y ceder ante la implacable belleza de crear por el amor de simplemente crear.
Gracias por leerme,
Jota.